GRANDES LOGROS SURAMERICANOS
"El Vuelo de un Héroe: El Oro Olímpico de Saladino en Beijing 2008"
Escrito por: Juancho Villaverde
En el magno escenario de la historia Olímpica, hay momentos que trascienden el simple acto deportivo para convertirse en grandes historias, en leyendas que se graban en la memoria colectiva y se transmiten de generación en generación. Una de esas gestas inolvidables se escribió con tinta dorada en los cielos de Beijing durante los Juegos Olímpicos de 2008, cuando el alma de Panamá se elevó con las alas del orgullo y la gloria impulsada por los saltos de un joven colonense.
El 18 de agosto de 2008, Irving Saladino estaba listo para desafiar la gravedad en la arena del salto de longitud del Nido de Pájaros. Su camino en este ciclo Olímpico había sido fabuloso. El panameño logró ganar 28 competencias seguidas entre 2006 y 2008, estaba preparando su camino hacia la inmortalidad Olímpica, pero no fue un camino fácil.
A pesar de llegar a lo más alto en grandes competencias como los Juegos Panamericanos de Río 2007 y el Mundial de Osaka de ese mismo año, donde selló una de las finales más emocionantes de este deporte ante el italiano, Andrew Howe que se definió en el último salto, Irving sabía que el oro Olímpico exigía aún más.
Meses antes de Beijing 2008, Saladino logró saltar por encima de la marca de los 9 metros, algo sin precedentes, pero el salto fue nulo y por ese esfuerzo se lesionó. Fueron cinco meses de no poder entrenar y de llegar a los JJOO con una preparación y objetivos diferentes a los planeados anteriormente.
Estuvo en muletas sin embargo se mantuvo sólido mentalmente con los ojos puestos en el objetivo, el oro Olímpico. “Sabía que no podría intentar superar el récord mundial que era de 8,95 metros. Yo creía que no podría llegar en buena forma. Pero mis entrenadores y el cuerpo médico me ayudaron a cambiar la mentalidad”, comentó en agosto 2020 al periodista Fernando Palomo en el podcast ‘Nos Ponemos las Pilas’.
A pesar de ser el salto de longitud una prueba individual, detrás de cada atleta, hay gente muy valiosa, guías que dan luz en momentos duros y que brindan sabias palabras en momentos de alta importancia. En el caso de Saladino, ese faro de sabiduría y experiencia fue el legendario entrenador brasileño, Nelio Moura, cuya sabiduría había forjado a campeones como Maurren Maggi. Y también cabe destacar el valioso aporte que daba el eco de las enseñanzas de su compatriota y entrenador Florencio Aguilar, “el champ” como le conocian en su natal Colón, quien fue un pilar en su camino hacia la grandeza.
El día de la competencia, en el Estadio Olímpico de Beijing, con cada paso, Saladino cargaba sobre sus hombros el peso de una nación entera, que a su vez le daba el aliento para impulsarse en cada salto en búsqueda de la gloria Olímpica.
Con un salto de 8.34 metros, Irving Saladino conquistó la gloria olímpica, derrotando a sus rivales con la fuerza de su voluntad y el brillo de su talento. El sudafricano Khotso Mokoena finalizó con la medalla de plata y el cubano Ibrahim Camejo completó el podio con el bronce.
Ya era una realidad, la medalla de oro era de Panamá, era de Irving Saladino, quien a sus 25 años sabía que lo había conseguido, lleno de satisfacción y emoción corría abrazado por su bandera por la pista del Nido de Pájaros hasta que pudo regalarnos un momento que se quedó en la memoria de todos los panameños, el abrazo de su recién coronado campeón Olímpico con su mítico campeón, el boxeador Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán, quien había acompañado a la delegación panameña y lloraba de alegría con este histórico momento.
“Yo tuve la dicha de haber compartido tiempo en esos juegos con Roberto Durán, una persona muy jocosa que me ayudó mucho a estar siempre relajado”, comentó Saladino al recordar ese momento en esta entrevista con Fernando Palomo. El colonense recordó las palabras de Durán: “Irving, yo soy campeón del mundo, pero tú eres campeón Olímpico, lo que todo deportista quiere ser.”
El impacto de su victoria resonó en las calles de Panamá, donde multitudes enardecidas inundaron las calles para celebrar con su héroe. Su recibimiento fue por todo lo alto, con caravana por la ciudad capital y su natal ciudad de Colón. Y en un gesto de reconocimiento eterno, se decidió colocarle su nombre a la ciudad deportiva ubicada en la capital panameña.
El legado se extendía más allá de las fronteras del tiempo, con récords que permanecen en el tiempo como es su aún vigente Récord Suramericano de los 8.73 metros, logrado en mayo de 2008 en Hengelo, Países Bajos.
Irving Saladino volvió a competir en Londres 2012, sus terceros Juegos Olímpicos donde no logró clasificar a la final. Finalmente, su carrera finalizó en los Juegos Suramericanos Santiago 2014 donde pudo agregar a su historia como deportista élite otra medalla de oro, cerrando el círculo de su leyenda con la dignidad de un verdadero campeón.
Su pasión por el deporte le ha mantenido ligado al mismo, siendo representante de los atletas en la Junta Directiva del Comité Olímpico de Panamá entre 2016 y 2020. Y siendo Director Técnico del Instituto Panameño de Deportes entre 2019 y 2024. A su vez, sigue practicando otra de sus grandes pasiones, el sóftbol donde representa a su provincia, Colón, como parte de su selección.
English below…
"The Flight of a Hero: Saladino's Olympic Gold in Beijing 2008"
In the grand stage of Olympic history, there are moments that transcend mere sporting acts to become great stories, legends engraved in collective memory and passed down from generation to generation. One of those unforgettable feats was written in golden ink in the skies of Beijing during the 2008 Olympic Games, when the soul of Panama soared on the wings of pride and glory propelled by the leaps of a young man from Colón.
On August 18, 2008, Irving Saladino was ready to defy gravity in the long jump arena of the Bird's Nest. His journey in this Olympic cycle had been fabulous. The Panamanian had managed to win 28 consecutive competitions between 2006 and 2008, paving his way towards Olympic immortality, but it wasn't an easy path.
Despite reaching the pinnacle in major competitions like the 2007 Pan American Games in Rio and the World Championships in Osaka of the same year, where he sealed one of the most thrilling finals in the sport against the Italian, Andrew Howe, which was decided on the final jump, Irving knew that Olympic gold demanded even more.
Months before Beijing 2008, Saladino managed to jump over the 9-meter mark, something unprecedented, but the jump was nullified and he injured himself in the process. It was five months of being unable to train and arriving at the Olympics with a preparation and objectives different from those planned earlier.
He was on crutches; however, he remained mentally strong with his eyes set on the goal, the Olympic gold. "I knew I couldn't attempt to surpass the world record, which was 8.95 meters. I believed I couldn't arrive in good shape. But my coaches and the medical team helped me change my mindset," he commented in August 2020 to journalist Fernando Palomo on the podcast 'Nos Ponemos las Pilas' (We Charge Up).
Despite the long jump being an individual event, behind every athlete, there are valuable people, guides who shed light in tough times and offer wise words in moments of high importance. In Saladino's case, that beacon of wisdom and experience was the legendary Brazilian coach, Nelio Moura, whose wisdom had forged champions like Maurren Maggi. And it's also worth noting the valuable contribution of the echoes of the teachings of his compatriot and coach Florencio Aguilar, "el champ" as he was known in his native Colón, who was a pillar on his path to greatness.
On the day of the competition, at the Beijing Olympic Stadium, with each step, Saladino carried on his shoulders the weight of an entire nation, which in turn gave him the encouragement to propel himself in each jump in search of Olympic glory.
With a jump of 8.34 meters, Irving Saladino conquered Olympic glory, defeating his rivals with the strength of his will and the brilliance of his talent. South African Khotso Mokoena finished with the silver medal, and Cuban Ibrahim Camejo completed the podium with the bronze.
It was now a reality; the gold medal belonged to Panama, it belonged to Irving Saladino, who at 25 knew he had achieved it, full of satisfaction and emotion, he ran embraced by his flag across the Bird's Nest track until he could give us a moment that remained in the memory of all Panamanians, the embrace of their newly crowned Olympic champion with their mythical champion, the boxer Roberto 'Hands of Stone' Durán, who had accompanied the Panamanian delegation and cried tears of joy at this historic moment.
"I was fortunate to have shared time at those games with Roberto Durán, a very jovial person who helped me a lot to always stay relaxed," Saladino recalled that moment in this interview with Fernando Palomo. The colonense remembered Durán's words: "Irving, I am a world champion, but you are an Olympic champion, what every athlete wants to be."